El farero de Estaca de Bares

El farero de Estaca de Bares

Vivir solo en Estaca de Bares se concibe si esto es así. Cuando “tu todo” es el propio faro y la vida que estableces con la hermosa nocturnidad del propio fin al que está concebida la señal lumínica que controlas. Así pues, Eugenio se dedicará a cantar canciones, escribir cuentos sobre el faro, dibujar.. desde el momento en el que se le despoje de su modus vivendi tras más de 30 años como Farero del Faro de Estaca de Bares.

El farero de Estaca de Bares, Eugenio Linares, se marcha tras 31 años de entrega y pasión.

Los fareros se extinguen, pero el espíritu de tan necesaria profesión perdurará en el haz de luz que sale desde las ópticas.

Ahora son las máquinas las que se encargan de hacer funcionar los faros en España. Apenas quedan fareros y en la actualidad son sistemas informáticos los que programan, encienden y apagan las linternas que guían la vida marítima.

El Faro de Estaca de Bares está en una antigua base de la Armada Española; entre Lugo y A Coruña, el punto más septentrional de la península ibérica y franja costera que separa el Cantábrico y el Atlántico. La monitorización del faro supone que la presencia del farero carezca de sentido, en cuanto a lo administrativo, pero si se aplica la sensibilidad, por parte de las autoridades, sería imprescindible que quien ha asumido las obligaciones de “vigía de luz” haciendo del faro su hogar, se mantendría la figura hasta el último día de sus vidas; porque esta profesión, la de farero, es una forma de vida.

La vida en el Faro de Estaca de Bares

En una carta publicada en el diario El País, en 1978, el farero de Estaca de Bares relata:

Soy funcionario del Cuerpo Técnico Mecánico de Señales Marítimas -antiguos Torreros de Faros-, dependiente del Ministerio de Obras Públicas. Actualmente estoy destinado al faro de Estaca de Bares, en la provincia de La Coruña, clasificado como alejado de segunda, cuyas instalaciones de ayuda a la navegación comprenden las de faro, radiofaro y sirena, y cuyo régimen de atención es permanente a lo largo de las veinticuatro horas del día, tanto de noche, como en días de domingo o festivos...

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